viernes, 16 de diciembre de 2011

HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE NUESTRAS ESCUELAS CAPÍTULO VII: LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS


HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE NUESTRAS ESCUELAS
CAPÍTULO VII: LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS
Los problemas no son de los docentes, sino del sistema
El problema de la calidad, no reside en los docentes, sino en el sistema con el que opera la escuela. Sin embargo del equipo de docentes depende la solución, siempre y cuando este equipo sea capaz de modificar el sistema.
Cuando el equipo de docentes, encabezados por su director, se da a la tarea de modificar el sistema y de mejorar los procesos para alcanzar mejores resultados atendiendo a las necesidades de los beneficiarios, estos docentes se desarrollan como personas. Mejoran la calidad de vida en su trabajo. Por eso la filosofía de la calidad está orientada a las personas y dirigida a sus esfuerzos. Tiene especial atención en los factores latitudinales, que son manifestaciones de los valores que impulsan a mejorar por el bien de todos.
Lo importante en la calidad es la calidad de las personas
La calidad de las personas es la primera preocupación de la filosofía de la calidad. Para que un sistema tenga calidad tendrá que hacer que las personas desarrollen al máximo sus potencialidades. Lo importante no son las cosas que hace el hombre, sino el hombre que hace las cosas.
Lo más importante es la posibilidad de vivir los valores del compromiso, la responsabilidad y la solidaridad
Las personas se desarrollan como tales cuando son capaces de crecer integralmente. Para desarrollarse se debe tener conocimientos, tener una calidad de vida digna, ser respetados y aceptados. Pero lo más importante demostrarse a sí mismo la capacidad de transformar la realidad en el sentido en que uno cree que debe ser transformada y hacerlo en forma congruente con los valores que uno quiere ver reflejados en esa realidad que contribuye a transformar.
La filosofía de la calidad se basa en la convicción del deseo inherente que las personas tienen de  lograr calidad y valor, de compartir su experiencia y de apoyarse uno al otro.
Si nos desarrollamos como personas, podremos formar integralmente a nuestros alumnos
Cuando en nuestras escuelas logremos crear las estructuras que permitan desarrollar a las personas, podremos tener la certeza de que estaremos en una posición privilegiada para proponernos lo mismo con nuestros alumnos.
La identidad
Los docentes se reconocen como parte de una escuela: es decir, se sienten parte de ella, porque es parte de su creación.  Pero también adquieren identidad profesional, porque desarrollan sus capacidades como docentes. En el caso de los alumnos, es evidente que el logro de la identidad individual y social es un proceso, relacionado con las etapas de desarrollo del niño. Por eso es necesario respetarse a uno mismo para poder respetar a los demás. También la base de otro de los componentes fundamentales, es la dignidad. Para el logro de la identidad se considera clave la existencia de oportunidades al menos de tres tipos:
a) La participación creativa. Las oportunidades de expresión, de propuesta, de creación, de toma de decisiones, de opinión, son indispensables para la construcción del sujeto. Son la base para llegar a la autonomía, y de esta forma lograr una identidad.
b) La diversidad. El enfrentarse al otro y a los otros, como diferentes y propios, constituyen el yo identificado. Por tanto, el interactuar con alumnos diferentes, de otras edades; con maestros diferentes; con alumnos de otras escuelas, con personas de la comunidad y, por la vía de la expansión de la realidad cotidiana, mediante el conocimiento y la comprensión de otras realidades, otras culturas, otros momentos históricos, son invaluables en la construcción de la identidad personal y social.
e) La autoestima. Autoestima e identidad son indisolubles. Sin embargo, la primera es más frágil que la segunda y su fragilidad la afecta. La escuela debe brindar oportunidades para la construcción de una autoestima fuerte en todos los niños, mediante el apoyo en la comprensión de las diferencias individuales y la posibilidad de múltiples expresiones, aprovechando los talentos individuales. Pero también  debe convertirse en vigilante expreso de los procesos de interrelación que amenazan la autoestima.
La libertad, la responsabilidad y el respeto al bien común
La libertad debe entenderse como el derecho a elegir, pero conociendo las consecuencias de la elección y haciéndose responsable de las mismas. La escuela, por tanto, debe propiciar múltiples espacios de elección libre, pero junto con ello, un proceso de definición colectiva y participada de las normas de convivencia, en continuo proceso de construcción y revisión, que clarifique las consecuencias de ir contra ellas
La equidad y la justicia
Un proceso de mejoramiento de la calidad total se preocupa por todos los alumnos, no por lograr lo mejor en algunos de ellos. Para  la calidad, es más importante disminuir las variaciones que mejorar los promedios. En este principio están sintetizados los valores de equidad y justicia.
La equidad consiste en brindar oportunidades iguales a todos. La justicia en dar más a quien lo necesita más. La justicia es un valor mucho más profundo que la equidad. Pero en la vida cotidiana y de la escuela, existen violaciones constatables y tangibles.
La solidaridad y el compromiso
Sin solidaridad no es posible emprender un proceso de mejoramiento de la calidad. Es así porque la calidad está en los procesos, y en los procesos participamos todos. Por su parte, el compromiso es el supuesto de todo proceso de mejoramiento de la calidad. Quien no se compromete con el proceso no obtendrá resultados satisfactorios. La solidaridad forma parte de la identidad colectiva,  La preocupación colectiva por los procesos grupales es algo que, se estimula en la medida en que se plantean los objetivos escolares como objetivos de grupo; lo cual genera un proceso de responsabilidad colectiva por los logros comunes.
La congruencia
Este valor representa el cierre de todos los anteriores, es así porque la congruencia entre la información, el conocimiento, el juicio, la elección y la acción es lo que, define el valor, que se manifiesta verdaderamente en las conductas. En efecto, lo que más deseduca, y la razón por la cual la escuela -y la sociedad- forman en valores "no deseables", parece estribar precisamente en las incongruencias. La congruencia se favorece en la medida en que se privilegien los procesos de conocimiento que suponen su construcción.
Así, podemos observar que, al participar en un proceso de mejoramiento continuo de la calidad, nos desarrollamos integralmente como personas y seremos capaces de formar personas íntegras.
Conclusión:
• Los problemas de la calidad de la educación no son de los docentes, sino del sistema. Sin embargo, la solución a los problemas de la calidad, sí reside en el equipo de docentes, encabezado por su director.
• En la calidad, lo más importante es la calidad de las personas. La filosofía de la calidad considera que lo importante no son las cosas que hace el hombre, sino el hombre que hace las cosas. Y se propone desarrollar integralmente a las personas.
• En el proceso de desarrollo integral de las personas, lo más importante son sus valores. La búsqueda de la calidad abre los espacios para vivir, en forma congruente, los valores fundamentales de solidaridad, responsabilidad y compromiso.
• Al permitirnos, como docentes, vivir congruentemente los valores de solidaridad, responsabilidad y compromiso, la búsqueda de la calidad nos pone en condiciones de proponernos formar integralmente a nuestros alumnos, y quizás también a sus familias, en los valores.
Comentario:
En este capítulo nos hace ver que para que en una institución haya calidad, debe de contar con personas de calidad, no con materiales, ya que lo importante no es lo que hacen sino quien las hace y como lo hace. También nos permitió ver que para desarrollar lo integro de una persona debemos comenzar por inculcar los valores, de manera congruente.
Referencia: Schmelkes, Sylvia (1995) Capítulo VII La calidad conduce al mejoramiento continuo de las personas involucradas, Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas (pp. 75-88) México; SEP.

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